Lenguaje social Caracteristicas y Cualidades

El lenguaje es el sistema más importante de comunicación humana, ya que es la principal forma de mediación simbólica a través de la cual construimos y transmitimos información entre nosotros.

Sin duda, es una herramienta con la que se construye y legitima nuestra realidad social, pues también es la primera fuente de socialización que tenemos a disposición.

De esta forma, el lenguaje social sería la forma lingüística que utilizamos para comunicarnos diariamente, ya sea de forma unidireccional o recíproca. Además, siempre está condicionado por las variantes sociales de cada cultura.

El lenguaje como construcción social

Lenguaje Social

Desde un punto de vista estrictamente lingüístico, es un sistema de sonidos y símbolos analizados dentro de 4 esferas tradicionales:

  • Fónica, que se encarga del estudio de los sonidos.
  • Síntesis, del estudio de las frases.
  • Semántica, para el estudio preciso del significado según el contexto.
  • Pragmática, que trata sobre la forma en que es utilizado por los hablantes.

Poseer un lenguaje significa poseer un sistema de reglas que generan una lista de significados y construcciones sociales. Esta lista de reglas constituye la competencia lingüística, es decir, el conocimiento y uso correcto de las reglas sintácticas.

Sin embargo, debido a los contextos estructurales de cada grupo o sector poblacional, puede verse transformado para ser interpretado y difundido de manera mucho más fácil y práctica dentro de los individuos que conforman el grupo.

Su función social, a través de la comunicación, establece nuevas conexiones cerebrales desde el inicio del desarrollo de los niños. Además, organiza cualitativamente las categorías de pensamiento que van evolucionando con el paso del tiempo.

Podemos decir también que tiene una importancia central en los estudios sociales, ya que está en la base de la eficacia de los métodos científicos con los que logramos hacer mucho más inteligible la realidad.

Algunos ejemplos

Podemos encontrarlos fácilmente en nuestra vida diaria y en la interacción con quienes nos rodean. Desde los mensajes de texto, hasta los diálogos en las tardes de café, son ejemplos perfectos de lenguaje social, así como de su diversidad y adaptación al contexto.

Por ejemplo, las personas no nos comunicamos con las mismas expresiones, palabras y modismos, en un ambiente laboral a como lo hacemos en nuestra casa, o con los amigos y personas de confianza. De ahí derivan los tonos de formalidad e informalidad en las comunicaciones humanas.

Un modo informal sería:

Venga tía, me parece que hemos quedado super bien en las fotos del viernes ¡estoy que flipo!  

Mientras, el modo formal tendría una composición lingüística muy distinta:

Señorita Mercedes, estamos emocionados en anunciarle que las fotos realizadas el pasado viernes han cumplido todas las expectativas.

Para comprender el significado de lo que expresa cada caso, es necesario que conozcamos el contexto dentro del cual es utilizado, y dado que es algo socialmente establecido, podemos decir que el análisis del lenguaje constituye una herramienta para comprender las acciones sociales.

Este análisis y comprensión estructural podemos aplicarlo a cientos de escenarios: un discurso político, una entrevista, una charla de terceros en el parque, una discusión familiar, etc. Los resultados van más allá del mensaje y pueden revelarnos una gran cantidad de aspectos sociales bastante interesantes:

  • Honestidad
  • Manipulación
  • Emociones positivas y negativas
  • Miedo
  • etc.

Impacto en el comportamiento

Por una parte, constituye tanto el contenido como el instrumento más importante de socialización y, por otra, su naturaleza misma está profundamente arraigada en el contexto social e interactivo.

En otras palabras, determina formas y modos de pensamiento, motivaciones y patrones culturales, y por lo tanto, estructuras sociales. De hecho, la relatividad lingüística sostiene que cada idioma es un sistema de referencia para la cosmovisión de un grupo cultural en específico.

Por esta razón, los actos lingüísticos ponen en relieve la importancia del conocimiento de las reglas sociales que subyacen a la realización de los actos comunicativos. La realidad creada socialmente crece sobre una base lingüística que se gesta y se negocia en la interacción cotidiana.

Es justamente en la interacción donde se generan (y transforman) los aspectos más relevantes del lenguaje social: expresiones, palabras nuevas, modismos, entonaciones, etc. Todos ellos son ampliamente utilizados, y con su estudio, son capaces de revelarnos bastante información de nosotros mismos, y de cualquiera que se comunique con nosotros.

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